Miscelánea

La grasa

West Palm Beach y junio del 25. 

Hoy he ido al gimnasio a las 5 pm  y está a reventar de grasa: manteca abdominal y glúteos llenos también de grasa. Es un gimnasio de grasa por todas partes y de todas partes. 

La migra no ha venido por la grasa pero de venir tendría que ir mucho atrás porque también hay mucha grasa nórdica, grasa irlandesa: quizá fundacional. 

No, la grasa engrasa la economía.

País de grasa. 

La economía circular produce la grasa y todo el ecosistema se basa en ello: en crear enfermedades así como se arman guerras convencionales pero estas a nivel estomacal: más sutiles, van en plan de enfermar y luego cobrar por curarte. 

Es un circuito cerrado.

Ese ciclo es el bumerán social y todo lo demás es propaganda: en el el fondo es incubar toda una ralea de enfermedades que van del cáncer a la diabetes y de esta a todo lo imaginable. La economía se basa en ello. Solo hay que ver la inmensidad de comida basura como norma y culto.

Hago mi plan de ejercicios cercado por la grasa, asqueado de grasa y me regreso.

Sigo la dieta keto y me pongo una sencilla hamburguesa coronada con american cheese para honrar al país de la grasa, ese que me habita y honro.

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Libro de la semana

Por debajo de la mesa de Juan Abreu

  A lo bildungsroman Debajo de la mesa de Juan Abreu es una «emanación dilatada», volcánica y a la vez íntima: vaciado de la memorabilia del autor donde todo es arrastrado en su eyaculación desde la hecatombe revolucionaria a la paja.

Y de la paja se trata y de la no revolución cubana. Pero la paja como aventura emocional y la paja como cultura nacional porque de irse y venirse va este libro. Del recobro cubano. Del saldo nacional. Porque la revolución también fue la paja nacional.

Juan Abreu implosiona hace mucho desde la Barcelona cercana toda la plaga comunista que lo cerca hoy y lo cercó en el pasado. Este libro es su testimonio desde la intimidad de su familia, otra más que se largó de la isla de Cuba y él las catapulta en su corazón.

Su rabia es nuestra rabia pero eso sí su paja es solo suya. Su libro no podría llamarse Por encima de la mesa porque esa Cuba sí no existe ni toda la rabia del mundo la podría alimentar.

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Miscelánea

23 de julio en una casa de la calle angarilla, Trinidad, 1851.

Tres años antes lo intentamos, pero una delación nos truncó el plan. Delación que pagó con la vida su autor, dice desde el fondo Arcis, que sonríe. Fernando, prosigue: como siempre advierte el general López, «que si en esta tierra no se hace algo con el asunto de las delaciones nunca será país», y sonríe, junto al estrépito general. Porque mira que hay acá gente con la lengua suelta, concluye Echerri.

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Miscelánea

Dos libros hoy

Tres años hace que no compro libros. La razón: una vida nómada, de alquiler en alquiler; los precios y la facilidad del pirateo digital.

Los que me conocen saben que dejé una biblioteca interesante en mi país (al final buena parte la cedí a un amigo, de esos amigos que uno siempre le tiene cariño aunque ya no ande «en el vagón que es nuestra vida, donde tantos bajan y otros suben, así es el recorrido»).

Pues tres años viendo precios abusivos en libros vacuos y olvidables, de ello no escapan amigos que se autopublican y se sobrevaloran sin saber que este es un ecosistema cada vez menos lector y cada vez más renuente a pagar por un libro.

Hoy ha sido una excepción: he visto estos dos ejemplares a un precio decente y no he podido dejarlos ahí. En el olvido.

Saco el dinero: pero sé que es intentar regresar tres años atrás.

Allá donde todo está mal pero es nuestro lugar.

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Libro de la semana

Libro de la semana: El síndrome Woody Allen

AUTOR: Edu Galán

RESEÑA (Tomada de internet):

¿Por qué, después de más de veinte años con el caso cerrado, el debate sobre la monstruosidad de Woody Allen se ha recrudecido?

En 2017 Woody Allen fue declarado culpable por una parte de la opinión pública. Con el auge del movimiento Me Too, el testimonio de su hija Dylan sobre los supuestos abusos sexuales que sufrió por parte de su padre hizo revivir con virulencia la antigua acusación de su madre, Mia Farrow, de principios de los noventa. La confesión de la niña arrancó entonces una serie de investigaciones policiales y de los servicios sociales que, sin ni siquiera llegar al juzgado, acabaron exonerando al cineasta. ¿Por qué, después de más de veinte años con el caso cerrado, el debate sobre la monstruosidad de Allen se ha recrudecido?

El síndrome Woody Allen recorre los síntomas que explican esta cuestión: el omnipresente sentimentalismo y victimismo; las nuevas formas de activismo; los tabúes sociales; la irrupción de internet y sus consecuencias comunicativas y psicológicas; el falso recuerdo; la intrincada relación entre ficción y realidad; la tiranía del sujeto-cliente en nuestra época; o la relevancia actual de la causocracia, donde parece justificable eliminar los derechos de las personas en pos de una causa mayor. El crítico Edu Galán, uno de los creadores de la revista satírica Mongolia, también se coloca en la diana: ¿podría volver a celebrar los cursos universitarios que organizó en 2008 y 2009 sobre la obra de Allen sin que los boicoteasen? ¿Qué ha cambiado en la universidad en tan corto tiempo?

Alternándolo al análisis de la cuestión, este ensayo incluye además el relato periodístico de lo que ocurrió en la familia Farrow-Allen en aquella etapa convulsa de separación, acusaciones y juicios y su retorno a las portadas durante la pasada década.

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