Miscelánea

Los seis y los cuatro grados: y los otros

Existe la teoría de los seis grados de separación. Formula que los grados de distancia con el ser más alejado en el globo son únicamente esos: seis.

Una teoría más reciente los reduce a cuatro ante la multiplicidad de las redes sociales o comunidades virtuales.

Cuando estudié la primera de las formulaciones saqué cuenta rápido y esgrimí a dos personas públicas y alejadas de mí: Obama/Fidel Castro. Del primero un amigo recibió un importante premio en sus manos, un abrazo y del segundo, la prima (trinitaria como yo) de un primo, era su esposa.

Con ese esbozo di por terminada la cuestión: ¡acientífico que soy! De cierta forma, me dije, soy optimista, ya está probada. Sé que no es para nada irrefutable pero me demostró que había algo. Una certeza, una corazonada y para las corazonadas siempre he sido un tonto.

Una teoría bella en su planteamiento siempre me seduce: como el aleteo de la mariposa y el Caos.

Pero cada vez que abro alguna red social solo veo horror, sufrimiento, la muerte inconcebible en personas sanas y jóvenes. Veo a mi país en el caos que lo ha llevado la ceguera política de unos cuantos privilegiados, la indiferencia de millones y el brazo armado de los primeros.

Hasta personas que vivían en una burbuja intocable y las cuestiones políticas les resbalaban estallan en sus muros, en el teléfono o en el grito de balcón a balcón.

Qué más hay que esperar para el orgullo de unos decisores ceda y el país, en sus voces de dirigentes pida, clame y acepte ayuda aunque sea del propio gobierno norteamericano que es también cínico y alimenta sus posturas de una casta de cubanos que viven de esa guerra.

Ya es hora de decir alto. Los cubanos en su mayoría han creído por seis décadas en eso que se ha llamado Proceso Revolucionario y al cabo de tantos años se han descubierto timados, no cuidados y prescindibles.

Omito aquí los cientos de presos por cuestiones políticas, que luchando por nuestro derecho a pensar diferente se consumen en calabozos: a esos los admiro y abrazo.

Ahora mismo Cuba está en la crisis más grande de su historia donde no existe una correspondencia entre cifras oficiales de muertes y las reales que afloran en las redes: el país va perdiendo, por desatención y falta de recursos, a muchos de sus hijos.

El orgullo político de unos pocos no puede estar por encima de la vida millones y si no lo ves así no solo eres un mal cubano eres un indolente hijo de puta.

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