Libro de la semana

Por debajo de la mesa de Juan Abreu

  A lo bildungsroman Debajo de la mesa de Juan Abreu es una «emanación dilatada», volcánica y a la vez íntima: vaciado de la memorabilia del autor donde todo es arrastrado en su eyaculación desde la hecatombe revolucionaria a la paja.

Y de la paja se trata y de la no revolución cubana. Pero la paja como aventura emocional y la paja como cultura nacional porque de irse y venirse va este libro. Del recobro cubano. Del saldo nacional. Porque la revolución también fue la paja nacional.

Juan Abreu implosiona hace mucho desde la Barcelona cercana toda la plaga comunista que lo cerca hoy y lo cercó en el pasado. Este libro es su testimonio desde la intimidad de su familia, otra más que se largó de la isla de Cuba y él las catapulta en su corazón.

Su rabia es nuestra rabia pero eso sí su paja es solo suya. Su libro no podría llamarse Por encima de la mesa porque esa Cuba sí no existe ni toda la rabia del mundo la podría alimentar.

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Dos ruidos sobre el flamante nobel y una interrogante

  • La industria editorial en castellano sigue muy desorientada. «Tiene dos libros del autor», me confirma un amigo (son tres realmente) Pero esa cifra es una nadería: habrá agitación en el sector para llevarse o al menos ejercer los derechos sobre este autor. La última editorial que lo publicó está quebrada. Ventas de apenas 1100 ejemplares a lo sumo.
  • Me dice, otro amigo, y otros más lo agregan en su opiniones, que se lo dan a un africano, el quinto nobel del continente. Vamos, seamos serios, se lo dan a un inglés de origen africano. Lleva como 50 años en Europa ¡Qué lavado de imagen el de los suecos académicos tras el zafarrancho sexual y la nueva declaración de principios expansionistas e inclusivos del nobel literario!
  • ¿Se premiará el próximo año el narrador el leyendas de Mesoamérica? Cruzo los dedos

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Miscelánea

Dos libros hoy

Tres años hace que no compro libros. La razón: una vida nómada, de alquiler en alquiler; los precios y la facilidad del pirateo digital.

Los que me conocen saben que dejé una biblioteca interesante en mi país (al final buena parte la cedí a un amigo, de esos amigos que uno siempre le tiene cariño aunque ya no ande «en el vagón que es nuestra vida, donde tantos bajan y otros suben, así es el recorrido»).

Pues tres años viendo precios abusivos en libros vacuos y olvidables, de ello no escapan amigos que se autopublican y se sobrevaloran sin saber que este es un ecosistema cada vez menos lector y cada vez más renuente a pagar por un libro.

Hoy ha sido una excepción: he visto estos dos ejemplares a un precio decente y no he podido dejarlos ahí. En el olvido.

Saco el dinero: pero sé que es intentar regresar tres años atrás.

Allá donde todo está mal pero es nuestro lugar.

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Reseñas

Vidas de los Guastavinos a lo Andrés Barba

El escritor español Andrés Barba publica por la Editorial Anagrama, Vida de Guastavino y Guastavino, uno de esos libros que hacen erosionar las demarcaciones textuales.

Barba es en la actualidad uno de los autores más sólidos del panorama literario en castellano. Ha editado casi toda su obra por Anagrama: junto a Javier Montes ganó su Premio de Ensayo por La ceremonia del porno en 2007. Diez años después, ya en solitario, el Premio Herralde de novela por República luminosa.

Vida de Guastavino y Guastavino es una suerte de biografía entrelazada de los constructores Rafael Guastavino y Rafael Guastavino Jr.: el primero huyó de España a Nueva York con cuarenta mil dólares resultado de una estafa, su amante, varios hijos, sin saber inglés y una sorprendente reinvención.

El segundo huyó del primero con igual capacidad de reinvención pero en esa huida termina todas las edificaciones importantes que el padre había comenzado. El libro de Barba recorre esas huidas y nos propone esa especie de paralelismo: escapadas, lances, firmeza en modos de sobrevivir, dejando huellas en ciudades que como Nueva York, frenéticas y expansivas, viabilizan esas carreras de padre e hijo.

Edificaciones memorables como: «Las bóvedas del Oyster Bar de la Grand Central Station, de la catedral de San Juan el Divino, de la estación del metro de City Hall o del vestíbulo de edificio de inmigrantes de la isla de Ellis» tienen ese legado de los «Guastavinos».

La biografía es el cuerpo y género de la quimera. Invención que muchas veces asumimos para hacer edificaciones mentales del vacío. Surgen de esa ausencia que dejan las vidas: ya imposibles de fijar en el presente y aunque toda literatura persigue ese imposible, esta variante textual nos hace más visible la falsedad de lo literario, su imposibilidad y limitaciones.

Este género nos atrae por ser un tipo de texto que traza lo probable desde lo improbable por estar nosotros abocados a los encantamientos y a la fábula. Por querer escapar siempre de uno mismo.

Pudiéramos citar algunos de antecesores de esta clase de biografía literaria en el ámbito en castellano, con mucho parecido al perfil periodístico: Borges, Bolaño, Cabrera Infante, Vila Mata y en otras lenguas: Schwob, Michon, Echenoz.

Más que similitudes formales lo relevante es la búsqueda de rellenar ese vacío, esa representación con tal libertad que ofrece ese género.

Cuando se lee y relee Vida de Guastavino y Guastavino de Andrés Barba queda la sensación que se espera más, que esa figura literaria, la etopeya, queda corta, falta aliento pero es un libro que se agradece al mostrar otra posible ruta de vida de esos españoles que marcaron época en la arquitectura de Estados Unidos.

Las vidas que nos esboza Barba en esta propuesta —Javier Moro propone, de esa historia, por la Editorial Espasa el libro A prueba de fuego lo que se califica como una biografía novelada— representan una de las rutas del exilio español en el pasado; ese abrirse camino a golpe de ingenio y de ejercer la picaresca, de ser un tránsfuga: algo que cada uno de nosotros  ha ejercido, o lo hará,  a diferente escala.

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