Uno que no es valiente y tiene el cuerpo a salvo, lleno de nutrientes, a 10 000 kilómetros, cómo podría exigir marchar, cómo podría exigir al hermano, a la hermana de tristeza y zozobra que salgan, que se inmole ante la barbarie y la sinrazón. Ante el totalitarismo y la muerte.
Cómo los hay que lo exigen y excitan cuando nunca lo hicieron allí?
Cuando solo verán la golpiza en una pantalla de teléfono.
Y van y cenan un risotto y hablan de la isla con el mismo ahínco puesto a una telenovela o al tema de moda.
Solo anoto que aunque todo sea, quizá un amago, ya no hay revolución, hace mucho que no, ya no hay empatía, ya no hay entusiasmo, hace mucho que no. Solo queda esperar que la muerte sepa que es muerte y de paso a la vida que se parece al 11 de julio.
Es cuestión de tiempo.
El gobierno cubano es un cadáver insepulto.